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378.ANNALES DE LA VILLA DE ROTA. Año de 1869 (1)

1. Reunidos el 1 de enero en el salón de sesiones los señores que formaban el Ayuntamiento provisional y los concejales elegidos por sufragio y escrutinio del 24 de diciembre anterior bajo la presidencia del señor alcalde primero para constituir el nuevo Ayuntamiento, procedió el señor presidente a tomar juramento a cada uno de los señores concejales, habiéndolo prestado asimismo previamente ante el concejal y alcalde segundo del Ayuntamiento en la forma expresada en los artículos de la Ley Municipal, según la fórmula siguiente: “¿Juráis por Dios y sobre vuestra conciencia guardar y hacer guardar las leyes que la Nación se diere en uso de su soberanía y desempeñar fielmente vuestro cargo?” a lo que contestaron; “Si, juro”, respondiendo el presidente: “Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, y si no os lo demande”, pasando seguidamente a ocupar los puestos que les correspondían con arreglo al número de votos obtenidos en el sufragio, retirándose a continuación los salientes.

Habiendo tomado posesión los señores concejales que había de constituir el Ayuntamiento,  dispuso la Presidencia con arreglo a los artículos de la citada ley que todos los concejales presentes escribiesen en una papeleta de iguales dimensiones el nombre del que había de ser elegirse por alcalde primero, doblándola en cuatro partes y entregándoselas por su orden para ser depositadas en una urna, y leídas las doce papeletas una a una, resulto haber obtenido mayoría absoluta de votos el concejal que ostentaba la Presidencia, don Juan Beigbeder Iznardi, que fue seguidamente proclamado alcalde primero, recibiendo acto continuo el bastón y  tomando posesión de su asiento.

A continuación se pasó a la votación por papeletas del alcalde segundo, obteniendo mayoría absoluta don Juan Fernández de la Lastra, que fuese seguidamente proclamado, pasándose acto continuo a discutir el lugar que habría de ocupar en la sala cada uno de los regidores, y habiéndose acordado por unanimidad que el que le correspondiese según el número de votos, resultó ser el siguiente:

Don Eduardo Pol Balboa, don Federico Martínez Narváez, don Ventura Ortíz de la Torre, don Francisco Pizones Laynez, don Antonio Acosta Laynez, don Ignacio Sañudo Villegas, don Rodrigo Moreno Ramos, don Rafael Cañas Lobato, don Juan Mateos Patino, don Andrés Puyana Ramírez, y don Manuel Ruiz Mateos Bejarano.

Concluido el acto, manifestó el señor presidente el contenido del oficio remitido a esta Villa por el juez de primera instancia del partido el 24 de diciembre anterior, comunicando el nombramiento de primer suplente de juez de paz en don Antonio Ruiz de la Canal, quien prestó seguidamente juramento en la forma expresada bajo protesta de que el juramento que acababa de prestar no se entendiera paraba perjuicio en la reclamación que pretendía hacer a la autoridad competente para que se le relevase.

2. Dada cuenta en la sesión del 4 de enero de una instancia del señor alcalde primero, don Juan Beigbeder, solicitando se le admitiese la dimisión del empleo de médico titular de esta localidad que entonces desempeñaba por haber sido nombrado concejal en el sufragio universal y escrutinio del 24 de diciembre anterior, acordó el Ayuntamiento admitírsela, recibiendo en su lugar con carácter interino al doctor en medicina y cirugía don José María González.

3. En la sesión del 23 de enero se manifestó por el señor presidente la necesidad de llevar a efecto la colocación del retablo de la iglesia parroquial, para lo cual creía debía abrirse una suscripción entre los vecinos del pueblo, en la que figurasen en primer término el Clero y el Ayuntamiento, a cuyo pensamiento acordó la Corporación adherirse, ofreciendo suscribirse, así como nombrar una comisión que se encargara de la recaudación e inversión de las cantidades recaudadas para el referido objeto.

4. Habiéndose expuesto en la sesión de 23 de enero por uno de los señores regidores la necesidad de arreglar la banda de música de esta Villa, pues estaba completamente desorganizada, para lo cual opinaba que se debía arreglar o suprimir la plaza de maestro de la misma, y puesto a discusión el particular, encargó el Ayuntamiento a la Comisión de Fiestas que averiguase en unión del alcalde primero los motivos que causaban el abandono en que se hallaba la dicha banda, para que, tomados en consideración por la Corporación en la sesión siguiente, pudiera resolverse en su vista lo que se creyese más conveniente.

Habiendo manifestado los señores comisionados en la sesión del 30 de enero que la causa de tal desorganización no era otra que la falta de cumplimiento de sus deberes por parte del maestro de la referida banda, tomaron la palabra varios señores concejales, opinando unos que debía de ser separado, y otros que debía continuar hasta que cumpliese el tiempo por el que estaban contratados los músicos, y discutido suficientemente el punto, se procedió a votación nominal, prevaleciendo la opinión de que fuese separado.

Vacante la citada plaza por destitución del que la desempeñaba, el 6 de febrero se vio una instancia presentada por don Jesús María López ofreciéndose a ocuparla, y el Ayuntamiento, después de discutido cual había de ser el sueldo que había de disfrutar el nuevo director de la banda, acordó por mayoría nombrar interinamente al citado don Jesús María López, asignándole el mismo salario de 15 reales diarios que había venido disfrutando su antecesor, y se hallaba consignada en el presupuesto municipal de aquel año económico.

5. El señor presidente participó a la Corporación el 28 de enero los nombramientos de juez de paz efectuados en don Rafael Cañas Lobato y de suplente segundo en don Esteban Almisas González, quienes prestaron a continuación el juramento prevenido, manifestando seguidamente don Esteban Almisas que el juramento que acababa de prestar no se entendía le parara perjuicio en la reclamación que se le ofrecía hacer a la autoridad competente pidiendo ser relevado de dicho encargo.

6. Habiendo manifestado el señor alcalde presidente en la sesión del 1 de marzo la necesidad de llevar a efecto la obra de la Casa de Matanzas de esta Villa, una de cuyas naves se hallaba en estado de ruina, siendo urgentísima su reparación atendido el uso a que estaba destinado el edificio, y visto por el Ayuntamiento lo indispensable de las obras y la corta cantidad presupuestada para ella, que sólo llegaba a 200 escudos, acordó solicitar la competente licencia de la Diputación Provincial para hacerla por administración, atendido lo reducido de la cantidad de que se trataba de disponer.

Hecho presente asimismo por el señor presidente el mal estado en que se hallaban las calles nombradas de Cantarerías y del Guisado, en términos de hallarse intransitable, por lo que estimaba urgente su reparación con cargo a los 700 escudos consignados en presupuesto para arreglo de calles, tanto por ser necesaria componerlas, como por dar ocupación en dicha obra a la clase jornalera, y considerando el Ayuntamiento que para poder reparar ambas calles con la expresada cantidad se hacía preciso hacer la obra con la mayor economía, acordó solicitar de la Diputación Provincial poder ejecutarla por administración.

Ambas obras fueron autorizadas por la Diputación el 9 de marzo, acordando el Ayuntamiento llevarlas a efecto tan pronto como lo permitiesen los fondos de Propios.

7. Siendo preciso proceder a la construcción de algunas farolas para el alumbrado público por hallarse muchas de ellas completamente inútiles, así como la necesidad de adquirir cierto número de ellas, acordó el Ayuntamiento el 13 de marzo solicitar licencia a la Diputación para invertir en la compra de cincuenta farolas los 350 escudos sobrantes de los consignados para alumbrado público, al precio de 7 escudos cada una.

8. Careciendo esta localidad de una plaza a propósito para el mercado de abastos y pescadería, y deseosa la Corporación de proporcionar al pueblo cuantas mejoras fuesen posibles, acordó el 16 de marzo dirigirse al señor ministro de Hacienda solicitando a tal objeto la cesión del edificio que había sido convento de Mercedarios, por estar construido con malos materiales y hallarse completamente ruinoso, sobre cuyo particular se dio cuenta en la sesión del 22 de mayo con la lectura de un oficio del administrador de Hacienda Pública de la provincia, su fecha del día 20 anterior, trasladando lo resuelto por la Dirección General de Propiedades y Derechos del Estado y expresando que no había inconveniente alguno en hacer al Ayuntamiento la referida cesión, siempre y cuando se subrogase éste de los derechos del comprador y se obligase a satisfacer al Estado el importe de los pagarés otorgados por el mismo según fuesen venciendo, de todo lo cual enterada la Corporación, y dado que no le era factible cubrir los plazos que adeudaba el referido comprador por la escasez de recursos con que contaba el Municipio, acordó oficiar al expresado administrador manifestándole la imposibilidad en que se hallaba de satisfacer al Estado el importe de los citados pagarés según fuesen venciendo.

9. Teniendo presente el Ayuntamiento el principio proclamado por los iniciadores del alzamiento de la abolición de la odiosa contribución de sangre, acordó el 16 de marzo dirigir una instancia a las Cortes Constituyentes, firmada también por los vecinos que lo tuviesen a bien, solicitando la completa abolición de las quintas y matrículas de mar, y, caso de que estas llegaran a efectuarse, que se abriese una suscripción entre los padres de los mozos alistados con objeto de librar a los soldados que correspondiesen a este pueblo, y no siendo esto suficiente, que se promoviese una reunión de contribuyentes para tratar de arbitrar medios con el fin de reunir la cantidad que faltase.

El 20 de marzo se volvieron a reunir el Ayuntamiento y los señores contribuyentes, manifestando el señor presidente que el objeto de la reunión no era otro que el de tratar de la redención de los soldados correspondientes al cupo de esta localidad en el presente año, pues habiéndose abierto una suscripción voluntaria, cuya recaudación había ascendido a 3.400 reales, suma insuficiente al objeto pretendido, quería oír el parecer de los contribuyentes para acordar los medios con que cubrir la diferencia resultante, cuyo importe se estimaba en 2.000 escudos.

Puesto a discusión este asunto, y después de haber hecho uso de la palabra varios de los señores presentes en la Sala, acordaron por unanimidad lo siguiente:

1. Que el resto hasta el importe total de la redención fuese abonado por los señores contribuyentes, satisfaciendo cada uno lo que le correspondiese según el capital imponible.

2. Que se procediese a hacer efectivos los 3.400 escudos importe de la suscripción, conservándolos en depósito para su entrega.

3. Que se tomasen de los fondos del Pósito público hasta 2.000 escudos en concepto de préstamo por un año al fondo de redención, abonándosele un interés del 6 por ciento para que el establecimiento no sufriese perjuicio, limitando el reparto únicamente a los 2.000l escudos.

Sobre estos particulares se dio lectura el 17 de abril a dos oficios remitidos a esta villa por la Diputación Provincial y el alcalde de El Puerto de Santa María, participando que aquella Corporación había acordado redimir todo el cupo de quintos de la provincia, cargando a los pueblos las cuotas que a cada uno correspondiese.

(continuará…)

Jose Antonio Rodríguez Ramos
Cronista Oficial de la Villa

352. ANNALES DE LA VILLA DE ROTA. Año de 1868 (y 3)

18. El Gobierno provisional decreta en octubre la disolución y expulsión de los jesuitas y la expropiación de todos sus bienes, prohibiendo expresamente que sus miembros pudieran reunirse en comunidad, usar el traje de la orden o depender de sus superiores en España o fuera de ella.
En este contexto, habiéndose congregado varios vecinos del pueblo a las puertas de la Posada del Muelle, donde se hallaban hospedados dos hombres que de público se decía eran jesuitas de los expulsados de la inmediata ciudad de El Puerto de Santa María, formando grupos y en ademán hostil, y deseosa la Junta de evitar cualquier conflicto que pudiese ocurrir, acordó el 6 de octubre por mayoría de votos requerir a los expresados para que se marchasen inmediatamente de la localidad, nombrando asimismo una comisión de su seno que se encargase de disolver los grupos, restablecer la tranquilidad, y acompañar a los expulsados hasta dejarlos en total seguridad fuera de la población.

19. Leído en la sesión del 9 de octubre un oficio del mayordomo de la hermandad de Rosario, invitando a los miembros de la Junta para que concurriesen a la función religiosa y procesión el domingo siguiente, acordaron nombrar una comisión al efecto, formada por don Juan Beigbeder, don Juan Fernández de la Lastra, don Manuel Ruiz Mateos, don Rafael Cañas, don José Méndez, don Juan Mateos, y don Federico Martínez.

20. Dada lectura en la sesión del 9 de octubre a un oficio de la Junta de Gobierno de Cádiz, dando su aprobación al acuerdo adoptado por la de esta localidad a favor de don Alonso Palomeque, concediéndole un estanco en esta villa, de lo que se dio aviso al señor gobernador.
Asimismo se dio lectura a otro oficio de la citada Junta, ordenando al administrador de loterías de esta villa que con la mayor brevedad que le fuera dable pasase a la de la capital para hacer entrega de los 500 escudos que obraban en su poder.

21. Visto por la Junta de Gobierno de esta localidad el acuerdo tomado por la Provincial respecto a la moción presentada el 7 de octubre por el general don Rafael Primo de Rivera, proponiendo la anulación de los empleos y derechos pasivos de los militares de la administración anterior que no se hubiesen adherido al alzamiento, así como a los de la clase civil que se encontrasen en el mismo caso, acordó el 13 de octubre oficiar a la Junta Provincial manifestando hallarse en todo conforme con los términos del expresado acuerdo
Es de reseñar, no obstante, que ya el 29 de septiembre la Junta Local de Gobierno había destituido al juez de paz, don Manuel Bejarano, por ser conocido seguidor de las tesis del partido moderado, según había quedado suficientemente demostrado por no haberse adherido al levantamiento, nombrando en su lugar al licenciado en jurisprudencia don Rafael Cornella y Juste, y para suplentes a don Francisco Delgado y Cisneros y don Antonio Ruiz de la Canal.

22. Habiéndose quejado al presidente de la Junta de Gobierno, don Juan Beigbeder, los padres de una niña, de que, habiéndola llevado a la iglesia para administrarle de caridad el bautismo por ser extremadamente pobres, les había negado el cura de semana don Julián de la Barrera el derecho de elegir padrinos, reservándose hacerlo por sí sin causa legal que les privara del derecho que tenían a ello, penetrados los señores de la Junta de los fundamentos de la queja, determinaron el 14 de octubre oficiar al dicho cura rogándole que accediese a la pretensión de los interesados, mas no habiéndose avenido el expresado don Julián a lo solicitado, acordó la Junta el día 16 oficiar al señor arzobispo participándole cuan ajeno se mostraba el mencionado sacerdote a los mandatos de la Iglesia sobre los deberes de su ministerio.

23. El 15 de octubre hizo la Junta Local de Gobierno mención honorífica de los servicios prestado en el alzamiento por el alférez de carabineros de esta sección, don José Méndez y Fernández, nombrado vocal de la misma por la citada Junta.
Asimismo se acordó en dicha sesión oficiar a la Junta de Gobierno de la Provincia informando de la escasez de tabacos peninsulares de segunda comunes y filipinos labrados que se venía padeciendo, en previsión de que diese motivo a que se alterase la tranquilidad pública.

24. Atendido la Villa a lo poco vigilado que se encontraba el término por no haber en este pueblo Guardia Civil ni Rural, por cuya causa se habían cometido en el campo en las noches anteriores diversos abusos y robos de bestias, y careciendo, como carecía, de pólvora para la partida de vecinos armados y guardia de campo creada por la Junta Local de Gobierno, pasó oficio al efecto el 16 de octubre a su administrador de rentas, el cual entregó a la Junta el día 18 treinta y tres kilogramos del pólvora superior de caza, con destino al armamento de los vecinos designados para la vigilancia y conservación del orden en la localidad y su término.

25. Inteligenciada la Junta Local de Gobierno de lo dispuesto por el Ministerio de la Gobernación en su circular del 14 de octubre, procedió el día 19 a la constitución del nuevo Ayuntamiento provisional, y habiéndose puesto a discusión el número de miembros que debían componerlo, acordó se acordó por mayoría que el de tres alcaldes y catorce regidores, pasándose seguidamente a su nombramiento, resultando elegidos los señores siguientes:
Alcaldes: Don Juan Beigbeder e Iznardi, don Juan Fernández de la Lastra, y don Manuel Ruiz Mateos y Bernal.
Regidores: Don Rafael Cañas Lobato, don Eduardo Pol y Balboa, don Ignacio Sañudo Villegas, don Esteban Almisas González, don Ventura Ortiz de la Torre Díaz, don Federico Martínez, don Antonio Moro Plaza, don Antonio Acosta Laynez, don Francisco Pizones Laynez, don Joaquín Brunengo García, don Andrés Puyana Ramírez, don Rodrigo Moreno Ramos, don Manuel Ruiz Mateos Bejarano, y don Miguel Rodríguez Rubio.
Concluida la elección, acordaron los señores de la Junta convocar a los nuevo regidores electos para las doce de la mañana del día siguiente para darles la posesión, así como poner dichos nombramientos en conocimiento del presidente de la Junta Provincial según lo prevenido.
Reunidos el día 20 en la Sala Capitular los señores de la Junta y los convocados el día anterior bajo la presidencia de don Juan Beigbeder, se procedió a la instalación del Ayuntamiento interino que había de entrar en ejercicio el mismo día, prestando acto seguido juramento don Juan Beigbeder ante el señor vicepresidente de la Junta en la forma siguiente: “¿Juráis por Dios y por los Santos Evangelios guardar y hacer guardar las órdenes del Gobierno establecido, ser fiel a éste y conduciros bien y lealmente en el desempeño de vuestro cargo?”, a lo que contestó: “Si, juro”, respondiéndole el señor vicepresidente: “Si así lo hiciereis Dios os lo premie, y si no, os lo demande”.
Seguidamente, y tras ocupar el señor Beigbeder la silla presidencial, tomó a continuación juramento a los otros dos alcaldes y a los regidores bajo la fórmula expresada, pasando los expresados señores a ocupar el lugar que les correspondía, finalizado lo cual se declaró instalado el nuevo Ayuntamiento y se dio por terminado el acto.

26. Hallándose dispuesto por la Ley Municipal el nombramiento de alcaldes de barrio, a cuyo efecto debía proponer el Ayuntamiento al señor alcalde primero presidente dos ternas, el 31 de octubre nombró el señor Beigbeder para tales empleos a don José Díaz del Cotero y Domínguez y don José María Lopinto en uso de las facultades que le concedía la citada ley.

27. Habiendo propuesto el señor alcalde primero al Ayuntamiento la destitución del alguacil Manuel Cornella por la poca adhesión que el susodicho había demostrado hacia nuevo Gobierno, proponía, y después de discutido y puesto a votación el punto, acordó la Corporación por mayoría el 7 de noviembre destituir al expresado funcionario, anunciando la vacante para que la solicitasen los que se creyesen con derecho a obtenerla, mas no habiéndose recibido ninguna solicitud, el día 14 acordó el Ayuntamiento nombrar para la citada plaza a don Anselmo González Llobregat con la dotación del 255 escudos anuales, así como anunciar la vacante de sereno que este dejaba.

28. Habiendo preguntado el señor presidente al Ayuntamiento el 14 de noviembre si creía que debían continuar o suprimirse los guardas de campo creados por la Junta de Gobierno, atendidos los escasos recursos con que contaba el presupuesto municipal, y penetrada la Corporación de la imperiosa necesidad de vigilar las propiedades rurales en las circunstancias que corrían, acordó que continuasen por entonces en sus labores de vigilancia de la misma manera que hasta entonces lo habían hecho, mas habiéndose hecho presente por don Juan Beigbeder, alcalde primero presidente, en el cabildo del 28 de noviembre la necesidad de que cesasen los referidos guardas en atención a lo mucho que se había gastado del fondo de imprevistos por no haberse consignado cantidad alguna para dicho objeto, acordó la Corporación que cesasen el último día del mes.

29. El 21 de noviembre propuso el señor alcalde presidente que se pusiese en conocimiento de la Diputación Provincial la inversión dada a los 16.000 reales prestados por el fondo del Pósito al de Propios para la colocación del reloj de la Casa Capitular, según acuerdo tomado por la Junta de Gobierno de esta villa el 19 de octubre anterior, y tomado en consideración por el Ayuntamiento este particular, acordó oficiar al presidente de la Diputación, pidiéndole que se sirviese autorizar dicho gasto y su reintegro al citado establecimiento en el plazo de los dos años señalados por la propia Junta, consignándose en presupuesto en cada uno de ellos la mitad de la expresada suma más el seis por ciento de interés, según se prevenía en las instrucciones del ramo, de cuya autorización quedó enterado el Ayuntamiento en la sesión del 5 de diciembre.

30. Debiendo dividirse la población en distritos para próximas elecciones municipales que debían tener lugar desde el día 18 de diciembre en adelante, acordó el Ayuntamiento el 28 de noviembre hacerlo en los dos distritos conocidos hasta entonces con los nombres de primero y segundo, más deseoso de que resultasen nivelados en la mejor manera posible, acordó agregar al distrito primero los electores que habitasen en la plaza y calle de San Roque, pues de aquel modo sólo resultaría en el expresado distrito un exceso de cuarenta y tres electores sobre el segundo.

31. Penetrado el Ayuntamiento de la falta de trabajo que se notaba en esta localidad, y considerando muy probable que se le presentasen algunos braceros pidiendo ocupación, pues así sucedía en circunstancias análogas, acordó el 28 de noviembre autorizar al señor alcalde primero, para que, auxiliado de la Comisión correspondiente, los fuese socorriendo en el caso de que se presentasen con cargo a la cantidad consignada en el presupuesto para calamidades.

32. Dada cuenta en la sesión del 5 de diciembre de un oficio del gobernador civil, su fecha del día 28 de noviembre anterior, invitando a este Ayuntamiento a organizar una fuerza ciudadana de Voluntarios de la Libertad, acordó la Corporación formar una comisión al objeto, procediendo seguidamente al nombramiento de sus miembros, saliendo elegidos los señores alcaldes y los que constituían la Comisión de Guerra, a quienes se encomendó la formación de los alistamientos, dando cuenta al Ayuntamiento de sus trabajos.

33. Leída en la sesión del 13 de diciembre una comunicación remitida al Ayuntamiento por los señores don Francisco de Paula Rivera, don Ramón García, don Francisco Gallardo, don Adolfo Romero, don Joaquín Martínez de Pinillos, don M. Romero; don José María de Uzuriaga y don V. Romero, vecinos todos ellos de la inmediata ciudad de Cádiz y residentes en esta población con motivo de los tristes sucesos por los que atravesaba la capital, haciendo constar su reconocimiento hacía este pueblo por la buena acogida que en el mismo se les había dispensado, acompañando el donativo de 3.438 reales y 25 céntimos que había producido la suscripción que se había abierto entre los vecinos de dicha ciudad, según se expresaba en la lista nominal que acompañaban, cuya suma ponían a disposición del señor alcalde para su distribución y reparto entre los pobres de esta localidad, de todo lo cual enterado el Ayuntamiento, acordó que se archivase dicha comunicación para que siempre constase, dando las gracias a los expresados señores por el desprendimiento que habían mostrado a favor de los desvalidos de esta población ofreciéndoles un socorro que, por las circunstancias en que se encontraban, destacaba aún más la importancia de esta muestra de generosidad, así como celebrar honras fúnebres en la iglesia parroquial en la mañana del día inmediato en sufragio de las muchas personas que habían perecido en la ciudad de Cádiz como consecuencia de los tristes sucesos de que por algunos días había sido teatro, invitando por edictos a todos los vecinos y forasteros para que acudiesen a tan solemne y piadoso acto.
José Antonio Martínez Ramos
Cronista Oficial de la Villa

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344. HISTORIAS POPULARES.El Callejón de la Presa

Callejon de la Presa- Foto de Rafael Candón

Seguimos con  nuestras historias populares, dejando atrás el “Ejido” y asimismo la Base, la cual la reservaremos para otra ocasión, ya que pretendemos hablar de aquella situación nacional e internacional que propició la creación del recinto, y de los acontecimientos que derivaron dicha iniciativa que repercutieron tan directamente en la vida y la cultura de la Villa y de su gente.

Así que bajaremos hacia el centro tomando la calle “Amapolas” retomando el nombre que tuvo hace más de cincuenta años, cuando solo era un camino y que se le llamaba “El Callejón de la Presa”

El callejón en cuestión era una de las vías por las que se accedía al pueblo. Podría decirse sin equivocarnos demasiado, que discurría perfectamente por la actual calle, aunque mas ancha y sin tortuosidades, el cual estaba custodiado y acompañado por ambos lados por chumberas que atravesaba de forma longitudinal el Pago del Molino en su parte Este, arrancando desde la misma playa del Rompidillo, junto al Fielato, destinado al cobro de impuestos, de aquellos productos que entraban por aquel lugar. El callejón moría hasta la vía del ferrocarril, en el Pago de Gallinero, junto al Puntal de Levante. Por cierto, recuerdo una anécdota que dice, que: “En la época de la Guerra, en este callejón le dio el alto una pareja de guardias civiles a un mayeto, el cual, al pedirle su identificación y el lugar a donde se dirigía el labriego, éste fue brutalmente abofeteado al pensar los de “verde” que se estaba mofando de ellos, pues repetía una y otra vez: que “él era El Gallo e iba pa´ er Gallinero”; Efectivamente este buen hombre se apodaba “El Gallo” y se dirigía hacia el Pago de Gallinero”. Como decía mi abuela: “esas son cosas, que pueden haber sucedido, y no haber pasado…”

Cuando el camino partía desde Rota, sólo disponía chumberas su parte izquierda y tras las mismas, en una pequeña parcela, “El Contento” tenía allí su choza. Este personaje entrañable, con su inseparable y no menos popular amigo “Pindondera”, fueron unos simpatiquísimos aficionados al carnaval roteño; Por su parte “El Contento”, junto a Diego “Zagalejo”, ambos, estuvieron de trompeteros de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, “siempre que los “caldos” del “Tierno” no ejercieran superioridad sobre Beethoven…”

Tras la choza del “Contento”, existía otra algo más adentro, y de mayor tamaño, donde vivía la familia de Carmelo Moreno; carnicero y capaó. Padre de nuestro querido y polifacético artista local, Rafael Moreno “Cantinflas”, del que un día, prometemos ocuparemos para narrar las muchas historias y vivencias que han acompañado a este peculiar y entrañable personaje roteño a lo largo de su vida.

El camino partía dejando en su margen derecho el mar, hasta llegar al extensa arboleda de eucaliptos de don Francisco Lucero, quien frente al mismo, disponía de hornos de cal y un tejar en donde fabricaba ladrillos de barro extraído de los barrancos, de lo cual ya hemos dado cuenta en ocasiones anteriores.

Durante varios años, este tejar fue alquilado por un industrial de Jerez;  (Juanele Montero), quién acabó con una serie de montículos de barro existentes en la misma playa del Rompidillo, y que cubría el mar en la subida de las mareas, desde los cuales, los chiquillos nos lanzábamos al agua, al igual que hacíamos desde “Las Piedras de los Calaores’”. Hay que observar, que, al no existir prohibición alguna en aquellos tiempos, se podía extraer libremente de la playa, cualquier tipo de materiales para la construcción, sin preocupación de la erosión que ello suponía para el medio ambiente.

El barro para los ladrillos, como las piedras de la playa recogidas para hacer cal, las trasportaban los arrieros con sus asnadas; El Vélez, los Hermanos Caridad, Paco Mendoza, El Tula., El Santo, El Punta etc. fueron los arrieros más relevantes de aquella época, como único medio de transporte se dedicaban a acopiar los materiales a las obras, por lo que deberíamos reflexionar sobre lo que significaron los arrieros en aquellos tiempos, ya que gran parte de la Rota moderna de hoy, fue portada en los serones a lomos de las  bestias, a modo de cal, arena, grava, ladrillos, etc.

Pues, avanzando por este querido callejón, en su margen izquierdo se abría dos enormes canteras, de donde se sacaban las piedras caliza (materia prima que se encuentra en prácticamente todo el subsuelo de Rota) con destino a la fabricación de cal en los desaparecidos hornos de don Francisco Lucero y de los de don Juan Arjona.

A continuación de los eucaliptos, se hallaba “El Cerro del Tío Malo” lugar de dunas y retamas, donde pastaban sus piaras de cabras y vacas de Enrique Alcedo, y tenían sus galleras, Juan Cerpa “El Leñero” y Juan “El de las Burras”.

Hoy esta zona se ha convertido en la barriada del “Molino” que ha ocupado también otra finca importante llamada “La Redención” cuyo encargado de las tierras era Ceniza, casado con Frasquita y hermana de Félix “Pocos Kilos”. Estas tierras, llegaban hasta el mismo Pico Barro y junto a la misma, se encontraba otra propiedad del afamado dentista jerezano Dr. Florán en cuya finca, tras la venida de los norteamericanos, instalaron un enorme club social (U.S.O.) en las construcciones existentes, así como innumerables instalaciones deportivas, restaurante, tiendas, etc. al propio estilo norteamericano.

En el margen izquierdo, tras la cantera del Sr. Arjona, había una gran huerta conocida como “La Pajarita”, propiedad de la familia González, la cual formaba parte de la “Huerta de Bernal”, precisamente, del pozo en donde se encontraba instalada la noria de dicha huerta, actualmente el Ayuntamiento extrae el agua no potable para el riego de jardines y baldeo de calles, ya que a demás de ser de muy buena calidad, este pozo dispone de inagotables manantiales.  Por cierto, en esa misma huerta se encuentran los depósitos de agua que dan servicio a toda la población, construidos tras la implantación de la Base Aeronaval, en cuyo recinto y justamente en el lugar que es hoy el Cine de la Base, se hallaba “La Huerta del Agua”, de cuyos pozos, también, nutridos de generosos manantiales, llegaba el agua a Rota a través de tuberías de hierro.

Terminamos la historia de este callejón con una anécdota: “Como todo el mundo sabe, en aquella época Rota no disponía de demasiados retretes, por lo que mucha gente utilizaban los caminos “pa´ jiñá”,  y en ocasiones, cuando algún que otro campero, debido a las “heladas” se les quemaban las almacigas de sus plantones, recurrían a estos lugares en busca de plantas de pimientos y de tomates que nacía espontáneamente, fruto de las deposiciones de la “clientela”, que naturalmente, habían comido previamente piriñaca…

Prudente Arjona Lobato

342. ANNALES DE LA VILLA DE ROTA. Año de 1868 (2)


15. Dada cuenta en la sesión del 27 de junio de la instancia presentada por Juan Antonio Caraballo y Pérez, solicitando ocupar el destino de cabo de serenos que debía proveerse para el 1 de julio siguiente, según tenía el Ayuntamiento anunciado al público para que aquellos que se creyesen acreedores a ser agraciados con dicho empleo presentasen sus solicitudes, y en vista por la Corporación que aquella había sido la única presentada, acordó por unanimidad nombrarlo para la referida plaza en atención al buen comportamiento observado por el dicho Juan Antonio Caraballo durante el tiempo que estuvo desempeñando el empleo de guarda mayor de este término.

16. Con el fin de acabar con la monarquía de Isabel II, a los progresistas y demócratas que habían firmado en 1866 el llamado “Pacto de Ostende”, se unen ahora los unionistas. En las ciudades, la organización del movimiento queda en manos de las Juntas progresistas y demócratas, que defienden entre sus reivindicaciones el reconocimiento de la soberanía nacional y la libertad de cultos, imprenta y asociación, entre otras, así como la formación de un Gobierno provisional y la elección de Cortes Constituyentes por sufragio universal. A las expresadas Juntas se sumó asimismo la conspiración militar, aunque, a diferencia de aquellas, los militares no pretendían acabar con la monarquía, sino reformarla.
El pronunciamiento militar, que tiene lugar en la bahía de Cádiz el 18 de septiembre, da inicio a la llamada “Revolución de Septiembre”, conocida popularmente como “La Gloriosa”. Los principales jefes del movimiento revolucionario, Topete, Serrano y Prim, junto a los generales Dulce, Serrano Bedoya, Nouvillas y Rafael Primo de Rivera, firman una proclama de carácter progresista, España con honra, en la que exponen las causas de la revolución y prometen la creación de un Gobierno provisional en que estuviesen representadas todas las fuerzas políticas del país. El levantamiento se extiende rápidamente por toda Andalucía, mientras el general Prim se encarga de sublevar el litoral levantino y Serrano inicia la marcha hacía Madrid. Pocos días más tarde, el 30 de septiembre, Isabel II abandona España camino del exilio.
Respecto a la repercusión de estos acontecimientos en nuestra villa, el 23 de septiembre se celebró una reunión en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento su Junta Provisional de Gobierno, a la que asistieron el capitán de artillería don José Navarrete y el alférez de navío guardiamarina de primera clase don Adolfo España, comisionados para constituir la dicha Junta por el general en jefe del ejército liberal, don Juan Prim; el brigadier presidente de la Junta Provisional de Gobierno de la provincia de Cádiz, don Juan Bautista Topete, y el gobernador civil, don Práxedes Mateo Sagasta, acordando en dicha sesión dar comienzo a sus tareas, haciendo constar en acta el resumen de los sucesos acaecidos en Rota desde el 21 hasta el de la fecha, a saber:
Que a las siete y media de la noche de día 21 el vecindario se habían adherido a la revolución iniciada por el Cuerpo de la Armada, acudiendo a las puertas de la Casa Capitular capitaneados por el teniente de infantería don Jerónimo Almansa, quien penetró en el edificio acompañado de algunas personas que hicieron saber a los miembros del Ayuntamiento allí reunidos que desde aquel instante debían considerarse cesados en el ejercicio de sus funciones, siendo obedecidos sin la menor resistencia, formándose seguidamente una Junta interina bajo la presidencia de don Juan Beigbeder.
Asimismo, que en la madrugada del día 23 habían llegado a esta localidad los señores don José Navarrete y Adolfo España acompañados de cinco marineros de la Capitanía del Puerto de Cádiz y de cinco individuos de tropa de Tercer Regimiento de Artillería a pié, que se dirigieron a las siete de la mañana a la Casa Capitular, convocando a la Junta interina, la cual enterada, acató la orden que autorizaba a dichos señores para constituir una Junta Provisional de Gobierno, cuyo tenor era el siguiente:
“Las autoridades de la Villa de Rota se podrán a disposición del capitán de artillería don José Navarrete, a fin de que con arreglo a nuestras instrucciones nombre la Junta de Gobierno que ha de reconocer a la Provincial establecida en esta ciudad. = Prim = Topete = Sagasta”.
Acto seguido, hallándose congregado gran parte del vecindario en la plaza de la Constitución, subieron a los salones de la Casa Capitular todas las personas que lo tuvieron por conveniente, y después de una discusión amplia y razonada quedó formada la expresada Junta en la siguiente forma:
Presidente: Don Juan Beigbeder.
Vicepresidentes: Don Juan Fernández de la Lastra, consultor de la Armada retirado, y don Manuel Ruiz Mateos y Bernal.
Vocales: Don Ignacio Sañudo y Villegas, don Rafael Cañas y Lobato, don Ramón Vela Hidalgo y Alba, teniente coronel retirado, don José Verea y López, don Antonio Acosta y Laynez, Don José Arnao y Bernal, teniente de Marina, don Federico Martínez, don Manuel Puyana y Lara, Don Juan Mateos Patino, don Manuel Ruiz Mateos Bejarano, don Francisco Pizones Laynez, don Antonio Moro y Plaza, don Ventura Ortiz de la Torre Díaz, y el secretario don Rafael Cornella y Juste, licenciado en jurisprudencia.
Seguidamente, y por orden de los señores Navarrete y España, se hizo formar delante de la Casa Capitular la fuerza que tenían a sus órdenes, compuesta de marineros, carabineros y artilleros al mando del carabinero don José Méndez, con la banda de música del pueblo a la cabeza, presentándose los dichos señores en el balcón seguidos de los miembros de la Junta recién constituida entre los acordes de himno de Riego mientras la tropa presentaba armas, los cuales dirigieron al pueblo breves palabras, leyéndose por don Adolfo España los nombres de los señores que formaban la Junta, que fueron acogidos por el pueblo con el mayor entusiasmo, dando vivas a Serrano, Prim y Topete, a la Armada Nacional y a la libertad.
Finalmente tomó la palabra el señor Beigbeder, quien dirigió al pueblo una breve alocución, concluida la cual se entregó el vecindario a las naturales expansiones de alegría, recorriendo las calles precedidos de la banda de música. La Junta, por su parte, acordó celebrar su primera sesión aquella misma noche, como así lo verificó, ocupando la presidencia el señor Beigbeder, y las vicepresidencias interinas los señores Navarrete y España.
Abierta la discusión por el señor presidente, pidió la palabra el señor Navarrete para dar lectura y apoyar con breves y sentidas palabras los siguientes artículos, que fueron aprobados por unanimidad:
1. Proteger la seguridad de los ministros de la Iglesia, evitando al propio tiempo que, traspasando los límites de los deberes religiosos, ejerciesen la más leve influencia en la esfera de los sociales y políticos.
2. Deponer los rencores que habían encendido las luchas políticas pasadas, consagrando todos los esfuerzos a conseguir el libre ejercicio de todos los derechos del hombre.
3. Mantener en sus destinos a todos los empleados de la anterior administración.
4. Velar por la moral pública, haciendo obligatoria la educación de la juventud y dando ejemplo en el cumplimiento de los deberes morales en todas la esferas, religiosa, social y política.
5. Activar por todos los medios a su alcance el ejercicio de la santa caridad.
6. Atender con sumo cuidado a la mejora del hospital y de la cárcel, a fin de que los enfermos del cuerpo y del espíritu encontrasen el mayor consuelo en la curación de sus dolencias.
7. Oponerse a que el pueblo pagase ningún género de contribución indirecta.
8. Ir borrando del pueblo la afición a las corridas de toros y riñas de gallos, como diversiones que tendían al embrutecimiento humano, procurándoles otras que condujesen al adelanto del alma.
9. Proteger el teatro, dando el auxilio que fuese posible a los actores, en atención a la altísima importancia que tenía para la moral pública.
Acordó por último, la Junta nombrar guarda mayor del campo al cabo interino de serenos Juan Antonio Caraballo, y cabo de serenos al soldado de la reserva Sebastián Pérez, así como conservar para la seguridad del pueblo en ausencia de la guardia civil, rural y fuerza de carabineros al cabo y los cuatro artilleros que habían traído los señores Navarrete y España, así como repartir a los pobres cuatrocientas hogazas de pan y cuatrocientas libras de carne por cuenta de los miembros de la Junta y de algunos vecinos del pueblo que habían decidido adherirse a la propuesta.

17. Acercándose el día de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de este pueblo, y siendo costumbre inmemorial del Municipio celebrar dicha fiesta, a cuyo efecto tenía consignada en presupuesto la cantidad necesaria para ello, manifestó el señor presidente el 28 de septiembre la conveniencia de verificar dicha función religiosa con las mismas solemnidades que en los años anteriores, propuesta que fue acogida unánimemente, acordando la Junta que se invitase a las personas que a juicio del señor presidente debiesen concurrir a tan solemne acto.
Se hizo asimismo presente la conveniencia de mejorar algunas calles de la población, recomendándose como más urgente la parte de la llamada del Altosano, hoy de la Constitución, comprendida entre la plaza de Barroso y la calle de la Cuna, cuya propuesta fue asimismo tomada en consideración.

José Antonio Martínez Ramos

Cronista Oficial de la Villa

334. ANNALES DE LA VILLA DE ROTA. Año de 1868

1. Se inicia el año con la lectura el 1 de enero de un oficio del juez de primera instancia del partido, su fecha del 20 de diciembre anterior, participando al Ayuntamiento los nombramientos de juez de paz y suplentes efectuados por el regente de la Audiencia del territorio para el cuatrienio que principiaba, que habían recaído en los licenciados don Manuel Bejarano y don Rafael Cornella y Juste y don Francisco Delgado Cisneros, respectivamente.

2. Habiendo sido aprobaba por el gobernador civil la subasta realizada para la obra de la calle de la Veracruz, que había sido adjudicada a favor de don Isidoro Ruiz Mateos y Bernal por la cantidad de 1.152 escudos, y traído a la vista el expediente formado al efecto, acordó el Ayuntamiento el 8 de enero hacerlo saber al expresado don Isidoro para que diese principio a los trabajos en el plazo y condiciones marcados en el referido expediente.

3. Enterado el Ayuntamiento en la sesión del 8 de enero de que don Manuel Bejarano, juez de paz de esta villa, tenía solicitado que se le facilitase un local para el despacho del Juzgado en la Casa Consistorial, acordó proporcionárselo, amueblándolo con la mayor decencia posible, invirtiendo al efecto previa autorización del gobernador civil hasta 200 escudos del fondo de imprevistos.

4. Dada lectura a una instancia dirigida al señor gobernador civil por don Salvador González, solicitando la concesión de un baldío de cabida cuatro aranzadas en el sitio de La Magdalena de este término, cuya petición se remitía a esta villa para que su Ayuntamiento acordase al respecto lo que estimase oportuno, acordó la Corporación el 8 de enero informar al señor gobernador de lo improcedente de tal pretensión, por cuanto el expresado baldío estaba constituido por veredas realengas que conducían a Sanlúcar, hallándose además en dicho sitio la casilla llamada de la Pólvora, que dependía de la jurisdicción militar de la inmediata ciudad de Cádiz.

5. Reunidos el 25 de enero en sesión extraordinaria los miembros del Ayuntamiento a invitación del señor alcalde, se dio lectura a una comunicación del gobernador civil, su fecha del día 21, solicitando del Ayuntamiento que manifestase en cuales obras se podrían aplicar los recursos solicitados de los fondos provinciales para dar ocupación a las clases jornaleras, en su vista acordó la Corporación informar que la única obra que se podía llevar a cabo por administración era la del arrecife de la calle del Calvario, de la que el arquitecto provincial tenía ya formado el correspondiente presupuesto y pliego de condiciones, sin que se hubiese podido llevar a cabo por carecer del Ayuntamiento de recursos en el presupuesto, no obstante la consignación de 22.000 reales que figuraba en el mismo a tal objeto y los 12.288,95 que tenía ya recaudados de los arbitrios establecidos al efecto, si bien estimaba que, unidas ambas partidas a la suma que los fondos provinciales pudiesen suministrar, se podría dar principio a la misma, dando así ocupación a la clase bracera.

Sobre el particular se leyeron en la sesión del 5 de febrero dos comunicaciones del gobernador civil, sus fechas del 27 de enero anterior y del 3 del corriente, dando licencia al Municipio para que ejecutase por administración la obra de arrecifado de la calle Calvario, concediendo a tal objeto 1.000 escudos del presupuesto provincial, ordenando asimismo al Ayuntamiento que formase una comisión de su seno que se encargase de la intervención de la citada obra y la formación de las cuentas que la Corporación había de rendir para justificar el libramiento de la expresada suma, compuesta del síndico del Ayuntamiento, un regidor y un mayor contribuyente.

6. Habiendo hecho presente por el señor alcalde presidente la escasez de trigo que se venía padeciendo, y penetrado el Ayuntamiento de que, de no remediarse, pudiera llegar el día que los panaderos careciesen hasta de lo más preciso para amasar, poniendo al vecindario en grave conflicto, acordó el 25 de enero solicitar autorización del Gobierno Civil para disponer, caso de que fuese necesario, de las trescientas cuatro fanegas y cinco cuartillos de trigo que se guardaban en los almacenes del Pósito, vendiéndolas al precio corriente del mercado, así como para disponer de la cantidad indispensable de los 9.042 escudos y 106 milésimos en dinero efectivo que había en las arcas del expresado establecimiento para la compra de hasta quinientas fanegas de dicha especie, que se pondrían a la venta cuando se juzgase necesario juntamente con las ya existentes, quedando enterado de la conformidad del señor gobernador por oficio del 3 de febrero.

7. Celebrado cabildo extraordinario el 6 de febrero para tratar acerca del establecimiento de una   guardia rural para la custodia de la riqueza agrícola y forestal de esta localidad, según tenía ya acordado el 3 de febrero el Ayuntamiento y mayores contribuyentes e informado el señor gobernador civil, se pasó a la discusión del punto, y habiéndose puesto de manifiesto la variedad de opiniones que existía entre los señores presentes en la Sala respecto al número de hombres necesarios para llevar a cabo el mencionado servicio, se determinó someter la propuesta a votación, acordando finalmente el Ayuntamiento por mayoría informar a la expresada autoridad ser del parecer que se habían de nombrar cinco guardas, con cuyo número estimaban se podría muy bien custodiarse la riqueza agrícola de este término, lo que no sucedía en el día por haber sólo un guarda mayor del campo con el sueldo anual de 292 escudos.

8. Leídos en la sesión del 11 de marzo dos oficios del gobernador civil, su fecha del día 3, comprensivos de sendos certificados del arquitecto provincial relativos a la recepción provisional del muro de contrarresto de la calle de la Veracruz, acordó la Corporación devolver al contratista encargado de su construcción la suma que tenía depositada en el arca de Propios en concepto de garantía.

9. Noticiado el Ayuntamiento de la falta de trabajo que se notaba, y habiendo acudido al primer teniente de alcalde varios braceros en demanda de socorros, acordó el 18 de marzo encargar a la comisión respectiva la formación de una lista clasificatoria de los mismos, a fin de socorrerlos en el modo y forma que se creyese más conveniente según lo permitiese la cantidad consignada en presupuesto para calamidades.

10. El 25 de marzo se manifestó por el señor teniente primero de alcalde la conveniencia de resolver sobre los nichos del cementerio de esta localidad, pues habiendo sólo dos desocupados, procedía desalojar los que llevaban mas de seis años, a no ser que las familias pagasen nuevamente la mitad de la suma que abonaron por primera vez, y así sucesivamente cada seis años, según lo establecido en el reglamento formado para la conservación, custodia y mejora del edificio.

11. Habiendo manifestado el señor teniente primero de alcalde presidente su deseo de que el Cuerpo Capitular concurriese a la iglesia mayor parroquial el inmediato 9 de abril, Jueves Santo, para asistir a los divinos oficios y recibir la comunión, contestó la Corporación el día 5 estar pronta a hacer una demostración pública de sus piadosas creencias, dando ejemplo del ejercicio de las prácticas religiosas, acordando seguidamente hacer saber a los señores curas párrocos que se hallaba dispuesta a acudir a dicha festividad.

12. Inteligenciado el Ayuntamiento el 6 de mayo del contenido de la circular número 292, inserta en el Boletín Oficial de la Provincia de Cádiz  del día 5, por la que se ordenaba el cese de todos los guardas pagados de fondos municipales, acordó despedir al guarda mayor de este término, Juan A. Caraballo.

13. Noticiado el Ayuntamiento por escrito de don Félix Díaz Real, cura propio más antiguo de la parroquial de esta villa, de que a las ocho y media de la mañana el día 9 de mayo debía celebrarse en la dicha iglesia un oficio de difuntos por el eterno descanso de don Ramón María Narváez y Campos, duque de Valencia, capitán general del ejército y presidente del Consejo de Ministros, acordó el día 6 concurrir en Corporación a las expresadas honras fúnebres.

14. Convocado el Ayuntamiento a sesión extraordinaria el 25 de mayo, se dio lectura durante la misma a un oficio del gobernador civil del día 20, que venía acompañado de copia del informe emitido por la Junta Provincial de Sanidad el día 13 sobre el expediente de médico titular de este pueblo, y enterados los señores concurrentes de su contenido, pasaron a  determinar a que clase debía pertenecer el partido médico de esta población, según lo mandado por la autoridad superior, que según el reglamento estimaron debía corresponder a la primera clase, por exceder esta localidad de los 599 vecinos que fijaba el citado reglamento.

Concluido el punto, se pasó seguidamente a discutir el sueldo que debían disfrutar los médicos titulares, y habiéndose hecho presente las circunstancias de la localidad, recursos del pueblo y el número de pobres que había en el mismo, se acordó por mayoría asignar a cada profesor 550 escudos, por considerar que el expresado servicio no se hallaba convenientemente retribuido.

A continuación se procedió a fijar las condiciones del contrato a celebrar con los médicos titulares, acordándose por mayoría de los señores concurrentes las siguientes:

Que los expresados médicos habían de asistir gratuitamente a los enfermos pobres de solemnidad incluidos en la lista que anualmente les entregase la Alcaldía, debiendo concurrir asimismo a todas las diligencias judiciales y demás actos de oficio a que se les convocase y prescribiesen las leyes y reglamentos,  así como a los reconocimientos de exenciones físicas del servicio militar a que fueren llamados, percibiendo los derechos que les correspondiesen con arreglo al reglamento de quintas vigente.

Asimismo debían visitar a los enfermos que ingresasen en el hospital municipal, alternando por meses con el otro médico cirujano titular, así como a los enfermos no pobres del pueblo que lo solicitasen, percibiendo de éstos los honorarios correspondientes, habiendo, por último, ambos médicos de suplirse el uno al otro en sus enfermedades y cortas ausencias.

Por último, que la duración del contrato sería de cuatro años, ajustándose al celebrarlos a todas la condiciones y requisitos exigidos por el reglamento de partidos médicos del que se dejaba hecho mérito.

(continurá…)

JOSE ANTONIO MARTINEZ RAMOS
Cronista Oficial de la Villa de Rota

325. ANNALES DE LA VILLA DE ROTA. Año de 1867

1. Reunidos los señores del Ayuntamiento y mayores contribuyentes el 20 de enero, manifestó el señor alcalde presidente que el objeto de la sesión no era otro que el de tratar de los medios a adoptar para disminuir en algún tanto la miseria por la que estaba atravesando la clase trabajadora debido al mal tiempo, así como sobre la escasez de recursos con que la Corporación contaba para socorrerlos, toda vez que no existía cantidad alguna disponible en el presupuesto a dicho objeto, exceptuando el fondo de imprevistos, al que no se podía echar mano si no era con la previa autorización del gobernador civil, a lo que contestaron algunos de los mayores contribuyentes pidiendo que se solicitase, mas como no era posible dejar a los pobres trabajadores desatendidos hasta obtener la expresada autorización, resolvieron de común acuerdo disponer para ello de hasta 600 escudos, nombrando al efecto una comisión que clasificase a los pobres y señalase la cantidad con que se debía socorrer a cada uno, todo ello sin perjuicio de que, caso de que la autoridad superior denegase su autorización para el expresado gasto, se prorratease la cantidad a satisfacer entre los presentes, a cuyo dictamen se adhirió el Ayuntamiento, procediendo seguidamente a nombrar a los señores que habían de formar la expresada comisión, en cuyos términos se levantó a sesión.

Respecto a la autorización solicitada del Gobierno Civil, el 30 de enero quedó enterado el Ayuntamiento de que el señor gobernador le había facultado el día 22 para que destinase al socorro de la clase jornalera falta de trabajo hasta 6.000 reales de la partida de imprevistos, manifestando la Corporación quedar enterada y acordando dar las gracias a dicha superior autoridad por haber accedido a lo solicitado.

2. Se dio cuenta en la sesión del 27 de enero de un oficio del juez de primera instancia del partido, su fecha del día 22, participando que el regente de la Audiencia del Territorio se había servido nombrar para el empleo de segundo suplente de juez de paz de este pueblo a don Francisco Delgado, en lugar de don Manuel de los Santos, que había optado por el cargo de regidor de este Ayuntamiento.

3. Celebrada sesión extraordinaria el 18 de febrero con asistencia del Ayuntamiento y primeros contribuyentes, manifestó el señor alcalde presidente ser urgente y necesario reparar el empedrado de las calles de la Cantarería, Guisado, San Roque y Charco, que se hallaban intransitables, y como quiera que los trabajos a realizar no podrían llevarse a cabo en su totalidad con la partida señalada en el presupuesto para tales gastos, propuso que se acudiese a la prestación vecinal para la conducción de los materiales necesarios para la obra, único medio por el que se podría conseguir el objeto apetecido, lo cual no podía llevarse a efecto sin que lo autorizase el señor gobernador previa conformidad de los mayores contribuyentes, a cuyo efecto les había convocado.

Habiéndose pasado a discutir la propuesta, y penetrados los señores contribuyentes de que de no hacerse así sería imposible la composición de las expresadas calles, acordaron unánimemente que acudiese a la prestación vecinal siempre que el señor gobernador se sirviese autorizarla, a cuyo parecer se adhirió la Corporación, acordando poner todo en conocimiento de la expresada autoridad por si juzgaba oportuno acceder a ello.

4. Enterado el Ayuntamiento el 27 de marzo de que el gobernador civil le había devuelto el día 22 el presupuesto municipal formado para el año económico 1867 a 1868, con el fin de que se procediese a reformar los arbitrios propuestos por la Corporación, y como quiera que de dicha reforma resultaba una baja, se acordó cubrirla consignando en el presupuesto sólo la tercera parte de la obra de la calle del Calvario, dejando las dos terceras restantes para los años económicos siguientes, así como bajar del mismo los 1.000 escudos consignados para el reloj que se pretendía colocar en la Casa Consistorial, disminuir en 60 escudos el fondo de imprevistos, y, por último, suprimir la plaza, uniforme y alumbrado de cabo de serenos, todo lo cual ascendía a 355 escudos.

5. En la sesión del 17 de abril se hizo presente por el señor alcalde haberse entrevistado con los señores curas de la iglesia parroquial, los cuales le habían manifestado su buen deseo de que el Cuerpo Capitular concurriese a los divinos oficios y a recibir la comunión el día inmediato, Jueves Santo, cuya noticia fue acogida propiciamente por los señores del Ayuntamiento, que manifestaron estar prontos a hacer una demostración pública de sus piadosas creencias y dar ejemplo del ejercicio de las prácticas religiosas, acordando que se hiciese saber al señor cura su disposición a concurrir en Corporación a dicha festividad.

Asimismo se dio lectura en dicha sesión a un oficio del señor predicador cuaresmal, don Manuel de la Peña Morillo, invitando al Ayuntamiento para que concurriese a la iglesia parroquial a las nueve de la mañana del día 22 para asistir a la solemne función que en la misma había de celebrarse, y atenta siempre la Corporación con las personas que le distinguían, acordó concurrir al expresado acto.

6. Debiendo verificarse en la tarde del 19 de junio la solemne procesión del Santísimo Corpus Christi, y deseando el Municipio dar a dicho acto la mayor solemnidad posible, acordó el día 18 asistir a la expresada procesión, invitando a tan religioso acto a las personas de posición en la localidad que por sus circunstancias fuesen dignas de atención.

7. Hallándose vacantes dos plazas de sereno de esta población por haber sido destituidos por el señor alcalde los que los desempeñaban, el 4 de septiembre acordó en uso de las atribuciones que le concedía la ley municipal vigente, nombrar para dichos empleos a Manuel Rodríguez Villalba, que lo venía desempeñando interinamente, y a José Ruiz, nombrando asimismo por cabo de la dicha fuerza al sereno Anselmo González.

8. Debiendo verificarse en el día 6 de octubre siguiente la solemne función religiosa dedicada a Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la Villa, acordó la Corporación el 25 de septiembre invitar a las personas de posición de la localidad para que concurriesen con el Ayuntamiento a dicho acto.

9. Leída en la sesión del 11 de diciembre una comunicación del señor cura párroco, don Félix Díaz Real, invitando al Ayuntamiento para que asistiese al triduo de rogativas públicas que se tenía previsto celebrar en la iglesia mayor parroquial los días 15, 16 y 17 de dicho mes, para pedir por las difíciles circunstancias por las que atravesaba Su Santidad el Papa Pío IX y por las necesidades de la Iglesia, acordó la Corporación concurrir al expresado acto en las fechas indicadas.

10. Dada cuenta de una circular y oficio del gobernador civil, sus fechas del 21 y 23 de diciembre, respectivamente, recomendando la apertura de una suscripción para aliviar las desgracias acaecidas en las Filipinas y Puerto Rico, acordó el Ayuntamiento el 27 de diciembre proceder al nombramiento de personas que compusiesen la Junta General de Socorros a que se refería la citada circular, así como solicitar de los señores presentes en la sala que expresasen la cantidad con que deseaban suscribirse.

Acto continuo se pasó a los expresados nombramientos, que recayeron por unanimidad en el regidor síndico don Juan de la Puente y Bernal, por el Ayuntamiento; don Félix Díaz Real, cura párroco más antiguo, por el clero; y don Antonio Ruiz de la Canal y don Juan Mateos Patino en representación de los vecinos, ascendiendo el total de lo recaudado a 290 reales.

JOSE ANTONIO MARTINEZ RAMOS
Cronista Oficial de la Villa de Rota